dissabte, 27 de setembre de 2008

Bolivia: negociación desde el genocidio

Josep Cruelles

Después de ganar Evo Morales el referéndum revocatorio con el 67% de aprobación a su gestión y en puertas del referéndum constitucional...

El jueves 11 de septiembre, Grupos de campesinos se dirigían hacia una concentración en el pueblo de Filadelfia (Pando), cuando fueron interceptados por funcionarios de la SEDCAM (policía del gobierno regional) a la altura de Porvenir .En emboscada matan a 6 campesinos y resultan también muertas, dos personas de la prefactura. Poco después en volquetes y vehículos del gobierno llegan personas armadas con metralletas y todo tipo de armas de fuego. Son identificados sicarios peruanos y brasileños. Los campesinos masacrados huyen hacia el monte o cruzan el rio heridos.

El balance del genocidio es indeterminado alrededor de 20 muertos, 30 heridos y 106 “desaparecidos”. Se inicia una ·”orgía” de violencia por parte de grupos armados desde la prefactura con persecución de dirigentes campesinos, asalto de armerías., ocupación de las sedes del gobierno, etc. Después de, llamémosle… vacilaciones, desobediencia al gobierno del estado o inoperancia activa por parte del ejército, finalmente se declara el estado de sitio.

El racismo, la violencia y el genocidio en los departamentos bolivianos de Santa Cruz (este), Tarija (sur), Beni (norte) y Pando se desarrollan en el contexto de una acción sistemática de la oligarquía junto a los responsables de estos departamentos para frenar las iniciativas de los campesinos alentadas por el gobierno de Bolivia a fin de garantizar los derechos de las poblaciones indígenas.

Uno de los pilares de las reformas de Evo es la redistribución del poder territorial. En Bolivia 100 familias se reparten 30 millones de hectáreas. La media de estas fincas es aproximadamente 3 veces el tamaño de la isla de Menorca, unas 250.000 hectáreas. La etnia Aymara es la mayoritaria pero existen 36 naciones originarias., cuyos territorios coinciden o se inscriben en algunas de estas “fincas”. La constitución prevé limitar la propiedad a 5000 o 10.000 hectáreas (esta pendiente su aprobación en referéndum…), sea cual sea, la limitación esta medida acabaría con la estructura caciquil de la propiedad de la tierra que pasaría a ser propiedad publica y repartida entre los campesinos.

Esta es junto a la nacionalización de los recursos la razón fundamental de la rebelión de los “100 clanes”, que no dudaran en utilizar cualquier recurso y por supuesto la violencia para defender su privilegio secular.

No están dispuestos a negociar. La “autonomía” que defienden es la voluntad de no acatar las profundas transformaciones que ha impuesto la lucha del pueblo boliviano y que se reflejan en la nueva constitución. Estados Unidos encuentra en ellos un aliado para intentar detener el proceso que afecta a sus trasnacionales y que significa un peligrosísimo paso adelante contra el modelo que ellos plantean en América Latina.

El embajador de los Estados Unidos Philip Goldberg, que ya trabajó entre 1994 y 1996 como asistente especial del embajador Richard Holbrooke, uno de los estrategas de la desintegración de Yugoslavia y de la caída en 2000 del presidente Slobodan Milosevic, mantenía una actividad frenética e insultante con la oposición, Evo lo expulsa. Chávez a su vez hace lo mismo con su homónimo en Caracas al celebre grito de “Yankis de mierda, váyanse al carajo”, Después de la declaración el estado de sitio regional en Cobija. El ejercito detiene al prefecto de Pando, Leopoldo Fernandez, acusado, primero de la violación del toque de queda y después de la masacre de campesinos.

La gravedad de la situación hace que se convoque en Santiago de Chile, bajo la presidencia de Michel Bachelete, una cumbre extraordinaria de UNASUR, la recién creada organización para asuntos de defensa sudamericanos.

La Cumbre de UNASUR

A pesar del optimismo mostrado por parte de Evo Morales y Chávez, sobre lo histórico del evento: “pleno respaldo al gobierno constitucional del presidente Morales, cuyo mandato fue ratificado por una amplia mayoría en el reciente referéndum” (punto 1)-

A pesar de que sus respectivos gobiernos “rechazan enérgicamente y no reconocerán cualquier situación que implique un intento de golpe civil, la ruptura del orden institucional o que comprometa la integridad territorial de la República de Bolivia” (punto 2), Lula impuso su criterio que no es otro que mantener lo que el entiende como “orden institucional” en su país vecino.

Así, la condena de la masacre viene seguida de un llamamiento al dialogo entre gobierno y oposición. Los “intereses propios” de Brasil, no siempre sintonizan con el gobierno del MAS. Lula, no puede apoyar a la extrema derecha separatista y en realidad solo defiende los intereses de de la burguesía brasileña y Petrobrasil (principal inversor en Bolivia) . Lo último que le interesa es una desestabilización de la zona.

Un corte de suministro del gas que Bolivia le vende a Lula paralizaría la industria de este país y pondría en peligro el cultivo de la soja, donde 200 familias de agricultores brasileños se reparten el 35 % del “agronegocio” en el país andino.

Además de todo ello, la radicalización de la situación en Bolivia amenaza no solo las empresas brasileñas sino el mismo modelo de “capitalismo alternativo” a la hegemonía norteamericana que intenta capitanear Lula en el en la región.

Así, como era de esperar, la cumbre de Santiago de Chile a pesar de el apoyo formal a Evo resulta una maniobra que equilibra y le da un balón de oxigeno a la oligarquía de “La Media Luna” al promover el dialogo entre estos fascistas y un gobierno que acaba de recibir la ratificación del 67% de su electorado.

Venezuela fue la contrapartida prácticamente solitaria expulsando al embajador norteamericano, en Venezuela, en solidaridad con Bolivia, pero también como reacción al descubrimiento de la trama golpista en su propio país.

Chavez presionó al resto de países a pronunciarse sobre el apoyo a Evo. De alguna manera puso en un compromiso a los gobernantes, que necesitan de su imagen nacionalista e izquierdista para el apoyo de su población.

El silencio de Uribe, (que dejo que otros hicieran el trabajo… para a lavar su imagen) el apoyo de Correa (en puertas del referéndum constitucional…) a la posición de Lula son otros aspectos relevantes de esta cumbre. Así, al final, no se incluyó una declaración explicita contra Estados Unidos como pedía Chávez.

La negociación


Evo ha aceptado la negociación, acordada o impuesta, por la cumbre de UNASUR, pero el movimiento indígena y las centrales sindicales han dejado claro que no aceptaran ningún recorte en torno a la reforma agraria y la nacionalización de recursos. La movilización en Bolivia ha sido impresionante.

Al llamado de las organizaciones indígenas a cercar Santa Cruz (el principal bastión de la oposición) acudieron más de 20.000 campesinos. Colonizadores, cultivadores de hoja de coca del Alto, a los que se unieron después los sindicatos mineros bloqueando también las principales ciudades de la denominada “Media Luna”: Trinidad, Cobija, Pando…

En La Paz, multitud de personas de la central obrera regional y las juntas vecinales, cercaron la cárcel y amenazaron con tomar el aeropuerto con el fin de impedir la salida del prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, al que un juez corrupto pretendía trasladar a la ciudad de Sucre y así facilitar su libertad.

La CONALCALM (coordinadora nacional para los cambios) pidió finalmente el levantamiento del cerco para facilitar la negociación a lo que accedieron a regañadientes la mayoria de los concentrados. Se formaliza así una tregua hasta el dia 15 de octubre, con la voluntad de volver sino se llega a un acuerdo para la aprobación de la nueva constitución política del estado (CPE).
Pero la derecha cruceña y el resto de caciques no están interesados en negociar nada. De la negociación sobre los impuestos de hidrocarburos (que no se recaudaban antes de Evo) , han pasado a la reivindicación “autonómica”, después a la del modelo de justicia , a la del modelo económico, a la del estado… Es decir, intentan imponer desde la violencia genocida lo que no han ganado ni en el proceso constituyente ni en las urnas. Un modelo de explotación de 100 familias con el voto del 30% de la población para todo el pueblo boliviano que en su 70%. Apoya a Evo.
La oligarquía, los prefectos fascistas y los 100 clanes, amos de la tierra, dueños de los grandes negocios, no tienen la menor intención de pactar con Evo. Sólo quieren maquillar su imagen, ahora maltrecha, por la masacre de campesinos en Pando. Pero, sobre todo, ganar tiempo para consolidar posiciones, tras los enfrentamientos y su rebelión contra el gobierno.
La derecha, consciente de que su estrategia beligerante contra Evo le ha servido para controlar el poder en buena parte del país, no quiere ningún pacto, menos la nueva Constitución y la posible reelección de Evo. Su estrategia es de desgaste y de mantener el dominio sobre la zona más rica del país para impedir que Evo se mantenga en el gobierno más allá del 2010, apoyados en sus bandas fascistas, de sicarios y narcos que financian con la colaboración de Estados Unidos.
Pero la población está movilizada y alerta. En toda Sudamérica se ha levantado un gran movimiento de solidaridad, conscientes de lo que esta en juego. Hay batallas decisivas por librar para Bolivia que afectan al futuro de todo el continente, a todo el “Abya Yala.”

Barcelona 25/9/08